07 de mayo de 2026
Uso correcto de antibióticos: por qué no abandonar el tratamiento
Los antibióticos son medicamentos delicados. Tomarlos mal puede generar resistencia bacteriana, un problema de salud pública global.
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Los antibióticos salvan vidas, pero solo cuando se usan correctamente. Cuando los tomamos mal, las bacterias aprenden a defenderse y se vuelven resistentes, lo que hace que infecciones comunes se vuelvan difíciles de tratar.
Reglas básicas de uso
- Tomalos solo si te los recetaron. Los antibióticos no sirven contra virus (resfríos, gripe, COVID-19, la mayoría de los dolores de garganta).
- Respetá la dosis y los horarios. Si te dijeron “cada 8 horas”, no son “tres veces al día cuando te acuerdes”: el intervalo importa.
- Completá todo el tratamiento. Aunque te sientas mejor a los 2 días, las bacterias todavía pueden estar activas. Cortar antes favorece que sobrevivan las más resistentes.
- No los compartas, no los guardes “por las dudas”. Cada antibiótico está indicado para un tipo de infección específico.
- No los uses sin consulta. Lo que te sirvió una vez puede no servir ahora, o estar mal indicado.
¿Qué es la resistencia antimicrobiana?
Es cuando las bacterias dejan de responder a los antibióticos que antes las eliminaban. Según la OMS, la resistencia antimicrobiana es una de las diez principales amenazas para la salud pública mundial y está creciendo a un ritmo que preocupa a la comunidad científica internacional.
Qué podés hacer vos
- Vacunate según el calendario: previene infecciones que después necesitarían antibióticos.
- Lavate las manos con frecuencia.
- No insistas con tu médico para que te recete antibióticos si no son necesarios.
- Ante dudas sobre tu tratamiento, consultanos en la farmacia. Estamos para ayudarte.
El uso responsable de antibióticos es una responsabilidad compartida entre profesionales de la salud y pacientes. Cuidar este recurso hoy es proteger los tratamientos del futuro.
Importante: La información publicada tiene fines orientativos y educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Ante cualquier duda, consultá con tu médico o farmacéutico de confianza.